jueves, 30 de octubre de 2008

Gira ARGENTINA: Intimidades de los camerinos



Una semana en Argentina. Tres días de actuaciones. Una en Mar del Plata (Teatro Auditorium, Sala Payró) y dos en Buenos Aires (Teatro Fray Mocho)



Las fotos que aquí acompaño revelan las intimidades de los camerinos. Los momentos previos a salir a escena donde los nervios ante un público desconocido se transformaban en energías para entregarnos con amor sobre las tablas.


Tengo que decir que el público de Argentina es muy cariñoso, muy caluroso y siempre predispuesto a pasárselo bien junto con los actores (más si es una comedia, como era el caso de "Lazzo de Amor")

Los siete actores (muchos de nosotros nos conocimos a razón de los ensayos) disfrutamos mucho como grupo y se puso de manifiesto en las representaciones.

Desde aquí quiero alabar sus las hermosas energías de mis compañeros: Esther Marín, Ricardo jiménez, Ana Serzo, Hernán Romero, Mariela Castro e Ignacio Maffi (este último, además de actor es director y autor de esta obra)

Tuve la suerte de que en amabas ciudades fueron a vernos amigos que ya tuve oportunidad de estar con ellos en el invierno Argentino. Verles ahora fue como si tan sólo hubiesen pasado unos días desde la última vez que estuvimos juntos. Gracias a todos por vuestra compañía!!! A los que no pude ver...ya tendremos oportunidad! Seguro!

La idea es seguir representando esta obra por los escenarios de Madrid. Ya os iré contando las novedades!

Un abrazo a todos!!!

lunes, 27 de octubre de 2008

de vuelta a España tras la gira Argentina

Sí, señores...volvemos a España tras la mini gira Argentina. En breve postearé algunas fotos y comentarios referentes al viaje y actuaciones.

Muchas gracias a todos aquellos con los que compartí los bellos momentos que me habéis brindado y a los que no pude ver... tranquilos, seguro que vuelvo! (¿no lo he hecho ya? jejeje)

Hasta la próxima, Argentina!


Nacho Hevia

miércoles, 22 de octubre de 2008

con qué ramas

con qué ramas y susurros de tardes
amagaste tus suspiros
si hasta el más pequeño gorrión
haría de ellos un nido


Nacho Hevia

lunes, 20 de octubre de 2008

TELÉFONO

- Joder, no me llames ¿Aún no te ha quedado claro? No quiero escucharte, no quiero saber nada de ti. ¡Déjame en paz!
- …
- ¿Cómo puedes ser tan hijo de puta para preguntarme cómo me siento? Eres un cabrón sin alma.
- …
- ¡Calla! ¡Olvídate de mí! ¡Olvídate de mí!

Colgó el teléfono con tanta violencia que los ceniceros que decoraban la mesita vibraron sobre el cristal de la misma y una carta depositada en ella semanas antes voló hacia el suelo por el impulso provocado.

En la misma se podía leer: “Estimado/a cliente: a consecuencia del impago reiterado de la factura de teléfono nos hemos visto obligados a suspenderle la línea desde hace un mes a fecha de hoy hasta que no efectúe los pagos atrasados. Atentamente, La Compañía”



Nacho Hevia

jueves, 16 de octubre de 2008

EL FANTASMA DE SU EXISTENCIA

El fantasma de su existencia


Algún día se enterarían de quién movía el espejito. Algún día sabrían que la vanidad de sus gestos no se correspondía con la de su alma. Algún día la verían como quien era en realidad al llegar a casa de madrugada, con las pócimas despintadas por sus facciones, la piel yerma y arrugada tras las mejores gasas y los ojos rojos para seguir negándose al verse reflejada. Algún día comprenderían que no le hablaba a un destello de vidrio vacío, sino al fantasma que necesitaba para seguir justificando su existencia. Algún día sabrían el por qué de sus manzanas envenenadas. Descubrirían que era ella quien estaba hechizada.

Nacho Hevia

lunes, 13 de octubre de 2008

PRÓXIMOS TRABAJOS..... BUENOS AIRES Y MAR DEL PLATA

BUENOS AIRES

http://www.fraymochoteatro.com.ar/



Tte. Gral. Juan D. Perón 3644


-Bs.As. ARGENTINA-
DESDE MADRID


-ESPAÑA-
TEATRO FRAY MOCHO
Presenta


PARA TODA LA FAMILIA
Una Divertida Comedia del Arte


"LAZZO DE AMOR"




Teniendo a los canovaccios clásicos, como género, y priorizando la viveza y la fuerza del actor, así como su gesto, su máscara y su retrato vivo en cada representación, Ignacio Maffi nos presenta a una Isabela compungida porque su amado Flavio no dice quererla. Y así siembran la trama de enredo amoroso llena de viajes, pasión y mentiras. Y todo esto a ritmo de carcajada y buen humor sostenido. Un Lazzo de amor.



“POR EL GRUPO LOS HILARANTES de ESPAÑA”


Reparto:
Pantalone:
Hernán Romero


Señora Rosaura (Su mujer): Esther Marín


Isabela (Hija de ambos): Ana Serzo


Colombina (Criada de la familia): Mariela Castro Balboa


Flavio (Hijo del Dottore): Nacho Hevia


Dottore: Ricardo JimÉnez


Arlequino (Criado): Ignacio Maffi


Pedrolino (Criado): Hernán Romero


Capitán: Ricardo JimÉnez

Dirección: Ignacio Maffi


Canovaccio y textos: Ignacio Maffi


Ayudante de dirección: Esther Marín


Producción: Los Hilarantes


AUSPICIA RED IBEROAMERICANA DE ARTES ESCENICAS



SABADO 25 y DOMINGO 26 de OCTUBRE


18hs.


_______________________________________



TEATRO AUDITORIUM - MAR DEL PLATA

SALA PAYRÓ

Boulevard Marítimo 2280Mar del Plata - Bs. As. - Argentina

Tel.: (0223) 493-7786 / 493-6001

auditoriumcomunicacion@gmail.com

Viernes 24

21:30 hs.:

LAZZO DE AMOR.

sábado, 11 de octubre de 2008

y atornillo...




y atornillo
hasta el polvo
al suelo
para que todo
siga igual
sólo que
con menos alcohol
y menos ganas
de nada



Nacho Hevia

jueves, 9 de octubre de 2008

sábado, 4 de octubre de 2008

EL REFLEJO DE UN BESO

EL REFLEJO DE UN BESO


Cuando hubo terminado de orinar, con un sobresalto de micción que agujereaba por su presión la vejiga y que aprisionada en aquella acequia orgánica se liberó anárquicamente (como escapan de sus celdas las avispas al ver resquebrajado su nido por el ataque de una rama pelada en las manos de un niño inconsciente) con el primer resquicio de apertura de su glande, salpicando el cerco de la taza del sanitario a golpes de borbotones áureos, con una pauta que limitaba su intensidad y cantidad a medida que la secreción era expulsada, advirtió que, otra vez, la pernera derecha había sido dibujada de manera vanguardista con tal templado tinte dorado.

“La próxima vez mearé sentado”, se dijo a la vez que se avergonzaba con zozobra por excitarse ante la idea de sentir la emulsión salina patinando en sus nalgas tras haber sido regadas por el efecto de un chorro demasiado fuerte sobre la porcelana, mientras sacudía su pene para desprenderse de las gotas que habían quedado encharcadas entre los pliegues de un retraído pellejo.

Permaneció de pie, con el pantalón a la altura de los muslos, dispuesto a deslizarse hasta el suelo y sólo sujeto por el recién adquirido adherente sobre su piel, sin saber si aquello era la gota que colmaba el vaso o si el vaso del aguante era en demasía irrisorio.

Primero fue el ojo izquierdo. Le siguió el derecho. Comenzó a sollozar con una leve arqueada mueca que se asemejaba a una sonrisa, pero que alternaba en su curvatura como las bocas en las máscaras del teatro. A su vez, con gesto de danza, giró sus caderas para ceder a la gravedad el peso del pantalón y, con gracilidad, lo desocupó abandonándolo sobre los baldosines. Quedó por entero desnudo, salvo por el relieve de las inéditas lágrimas y del, cada vez más pegajoso, mejunje formado por el sudor que transpiraba de sus ingles y la excreción por un tiempo considerable expuesta a la atmósfera enclaustrada de un cuarto de baño de paredes cerradas y sin ventilación.

Quedó frente al espejo de cuerpo entero que ocupaba el reverso de la puerta del lavabo mirándose como si la imagen que ante él se manifestaba no fuese la suya. Reconociéndose tan solo en aquellos ojos clareados como un amanecer por el desprendimiento que causa el brote de un llanto.

Lentamente, arrancó sus manos al peso de la gravedad para conducirlas, colgadas de sus muñecas como si estas estuviesen sujetas por las cuerdas propias de una marioneta, hacia su cara. Reclinando sobre su rostro las falanges superiores de sus dedos volvió a ceder al peso sus brazos lánguidamente para que, con el rodamiento, las yemas acariciasen con expresión de arañazo el camino que se puede recorrer entre la frente y el comienzo del cuello.

Con superlativa superficialidad y más delicadeza de la que se pueda tener con la nuca de un bebé, deslizó las manos en sus hombros, bajando por sus pechos - con un sutil recreo sobre sus abruptos pezones – cayendo luego como cascada en su vientre para hundirse después sobre su sexo, refugiando así la incipiente rigidez de su erección.

Se miraba en el espejo, embriagado de un vino que no había probado, abriendo la boca y separando los labios, unidos ahora únicamente por columnas densas de saliva que terminaban rindiéndose al labio inferior, al mismo ritmo que las pupilas iban dilatándose.
Nacho Hevia